Perder peso y ponerse en forma cuando llega el buen tiempo deberían ser
los puntos de partida para adoptar hábitos saludables a largo plazo.
Cuando se aproxima el buen tiempo aumenta la inquietud por disminuir peso, Y se nota en los gimnasios, sobre todo los dos meses previos a la llegada del calor. Pero hay que ir con cuidado: los expertos insistimos en que no es saludable perder peso de
forma rápida y recomendamos una dieta controlada y ejercicio físico sin
prisa y sin obsesiones. A continuación se explica que un cambio de actitud y establecer
objetivos a largo plazo es lo más recomendable para perder peso y
conseguir adoptar hábitos saludables.
¿A quién no le gusta sentirse sano y sin ningún kilo de más cuando se acerca el buen tiempo?
Sin embargo, muchos son quienes, para conseguirlo, se obsesionan con dietas milagro, tallas de ropa o la búsqueda de unas medidas ideales. Es de mucha importancia la incorporación de la actividad física. Practicar ejercicio suave en la vida cotidiana puede aumentar la confianza en uno mismo y hacer que la persona se sienta mejor. En cambio, ir a los extremos de pérdida de peso a menudo produce un efecto contrario y provoca sentimientos negativos.
Claves para cambiar a hábitos saludables
El objetivo para sentirse sano y en forma es centrarse en la actitud.
Para ello, los siguientes consejos sobre de qué forma alcanzar los objetivos de peso:
Ser realista: consultar con el Nutricionista acerca de cuánto
peso se necesita perder para estar saludable y establecer un calendario
para cumplir ese objetivo. De forma segura se puede perder hasta casi un
kilo por semana.
No excederse: hacer solo un cambio de estilo de vida
cada día, como eliminar un refresco azucarado de la dieta o establecer
la toma de desayuno. Los pequeños pasos son los que permiten alcanzar el
fin de modo más sencillo.
Moverse más: es importante aumentar el nivel de
actividad. Hay que empezar despacio y ser coherente. Una lista de
ejercicios en el calendario de trabajo puede ser una buena ayuda como
recordatorio.
Personalizar el entrenamiento: el entrenamiento que se elija debe adaptarse a cada uno. Una persona
sociable y abierta puede llevar a cabo clases organizadas en grupo. Y
quienes sean más solitarios, disfrutarán más de caminar, correr o nadar a
solas.
No saltarse las comidas: una buena manera de reducir
las calorías es mantener un cuaderno de registro de la ingesta de alimentos durante
unos días, con el fin de conocer de dónde provienen las calorías
adicionales.
Seleccionar los alimentos: la mitad de las comidas
deben ser frutas y verduras; una cuarta parte tienen que ser cereales; y
el resto, carnes magras como pollo y pescado. Es importante elegir
recetas bajas en grasa y altas en fibra y limitar las porciones. También
hay que evitar las bebidas azucaradas y optar por alimentos horneados,
estofados, asados, hervidos o al vapor.
Hábitos sanos: para la salud y el físico
Si bien es saludable mejorar la actitud y los hábitos, no hay que
obsesionarse, puesto que no es fácil lograr en poco tiempo lo que no se
ha conseguido durante todo el invierno.
Con el buen clima apetece más salir a hacer deporte y mantener un estilo de vida saludable. Por ello, la
mejor recomendación es aprovechar las temperaturas agradables para
plantearse unos objetivos realistas que se puedan dilatar a lo largo del
año. Estas metas, además, deberían ser a largo plazo.
Las actividades de relajación también son útiles para entrenar tanto el cuerpo como la mente, ya que, al reducir el estrés, pueden facilitar el logro de los fines, es decir, al afianzamiento de unos hábitos sanos que ayuden a que la mejora perdure en el tiempo.
Por otro lado, la obsesión por perder peso lleva a la práctica de
excesivo ejercicio en el gimnasio durante periodos de tiempo muy cortos,
algo por completo desaconsejable, ya que el cuerpo debe asimilar la
nueva actividad física de forma gradual.
Ocho consejos para un corazón sano
Las altas temperaturas que se pueden alcanzar con la llegada del buen
tiempo pueden representar un riesgo para los pacientes con patologías cardiovasculares.
Estas personas tienen más probabilidades de sufrir un descenso de la
tensión arterial (el efecto de los antihipertensivos puede agravarse
ante el calor excesivo), entre otras complicaciones. Con el objetivo de
intentar paliar estos efectos adversos, la Fundación Española del Corazón ofrece algunos consejos para cuidar la salud del corazón sano:
1. Mantener una buena hidratación para compensar la pérdida de líquidos causada por el sudor.
2. Llevar una dieta sana y equilibrada, rica en frutas y verduras, y controlar la ingesta de sal, grasas y azúcares.
Los excesos dietéticos durante estos meses son una de las principales
causas de ingreso hospitalario por descompensación de una cardiopatía.
3. Realizar el ejercicio físico recomendado, pero evitar las horas de más calor.
4. Seguir la pauta de medicación aconsejada por el cardiólogo.
5. Las personas con enfermedades crónicas deben portar consigo siempre un informe de su médico que recoja qué padecen y qué tratamiento siguen.
6. Al viajar, hay que tener cuidado con los trayectos largos: mover las piernas, estirarlas y levantarse de la butaca cada dos horas, además de vestirse con ropa cómoda.
7. Evitar los cambios bruscos de temperatura.
8. Rechazar la exposición solar durante las horas centrales del día.