Salvo el agua, todos los alimentos tienen calorías y lo que influye
en nuestra alimentación diaria es todo lo que ingerimos desde que nos
levantamos hasta que nos acostamos, incluido el picoteo.
Para “quemar” un kilo de peso, es decir, para adelgazar un kilo
necesitamos eliminar 7.200 calorías. Si quitáramos 500 calorías diarias
de nuestra alimentación, necesitaríamos 14 días, ¡una eternidad! Por eso
la pérdida de peso tiene que ir siempre acompañada de ejercicio que no
solo aumenta nuestra masa muscular sino que también “quema” calorias. Si
con el ejercicio quemamos cada día otras 500 calorías, por ejemplo
andando muy ligerito durante una hora larga, ya solo tardaríamos la
mitad de tiempo en perder ese kilo, siete días. Si se empieza una dieta
con menos calorías pero sin ejercicio, al principio se perderá algún
kilo, fundamentalmente de agua y luego el peso se estabilizará y bajará
muy poquito y muy despacio.
Referencia: El País.
